Y todo por un tronco


Mayra Gabriel Estaba en la playa, viendo cómo en el mar flotaba un tronco y, por supuesto, así como hemos sacado otro montón que me sirven de protección o de adorno en algunos puntos, me imaginé este nuevo que estaba por sacar, y que le veía una forma en “Y”, en cómo ponerlo y en dónde.

Me metí al mar, cosa que me encanta y, poco a poco, lo fui sacando a la playa sin ningún problema. Allí estaba Juan, el muchacho que trabaja en la casa, y juntos comenzamos a subirlo en la arena para que, al subir la marea, no se lo volviera a llevar. Pero, este famoso tronco llevaba ya varios días paseándose en el mar, pues ya lo había visto el día anterior y pesaba lo que no está escrito. Obvio, entre los dos, imposible de adelantar mucho su posición.

¿Y qué pasó? Pues que en una de esas vueltas que le dimos, sentí como si mi brazo derecho se me fuera hacia la derecha y lo de adentro hacia la izquierda. En ese momento, solté mi fuerza y solo grité ¡mi brazo, mi brazo! Y me lo presioné por el dolor que sentí. ¡Qué sensación tan fea!

El tronco se quedó en posición de “aquí ya no me muevo”, y yo subí a mi casa a que mi hijo me consintiera por el dolor que estaba teniendo. ¿Qué le puedo decir? Tenía bien ubicado el dolor y sabía con qué movimientos me dolía más. La esposa de Juan me hizo un cabestrillo con uno de mis pareos. Hacía varios meses, a los guardianes del área, se les invitó a un curso de primeros auxilios, y así le dije: ¡Mirá, ahora conmigo estás aplicando lo que aprendiste en el curso! Me puse unas bolsas de hielo especiales para golpes, que siempre mantengo en el congelador, cabalmente para este tipo de accidentes, porque siempre más de alguien se golpea o jugando fut, o brincando buscando la pelota y ahora me tocó a mí.

Mi umbral del dolor es bastante alto, así que me dolía, pero, ¿qué podía hacer?, solo aguantarme y ya. El hielo y el ibuprofeno que empecé a tomar me tenían tranquila. Llamé a mi doctor y me contó que estaba fuera de Guate, así que, menos estaba la opción de regresarme a la capital. Preferí seguir respirando la brisa del mar, conectada junto a mi hijo, consentida, y así pasé los días con más tranquilidad de lo normal.

Hoy tuve mi cita, y al hacerme mejor la resonancia, porque el dolor continuaba, la respuesta del jalón que me dí y todo por un tronco, fue que me conseguí, textual como dice el reporte médico: “se aprecia edema e irregularidad fibrilar de la cabeza corta del tendón bicipital distal en su inserción radial que sugiere ruptura fibrilar insercional de espesor parcial de alto grado con líquido inflamatorio/hemorrágico a su alrededor, apreciando la cabeza larga del bíceps preservada, no se aprecia retracción significativa tendinosa en este momento, el lacertus fibroso se aprecia conservado”.

En pocas palabras, me duele el brazo derecho en ciertos movimientos y, gracias a que hago ejercicios con la mano izquierda, no está tan débil y puedo responder mejor por medio de ella. ¿Por qué le cuento todo esto?, ¿será que el Universo de alguna manera me está pidiendo algo? Creo y estoy convencida de que sí. Acepto que todo obra para bien, así que más cuidadita y quietecita en mi casa y, simplemente, lo planeado lo pospongo. Y bueno, seguiré escribiendo, haciendo videos y compartiendo lo que de alma y corazón me salga para compartirle. Todo pasa y no hay que darle mucha vuelta, tengo claro que cuando acepto que todo es transitorio, vivo mejor en el presente y, pues bien, a vivir el aquí y el ahora tranquila, en paz y sin ansiedad.-

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