Comprender es aliviar

Mayra Gabriel


Hace unos días, estaba oyendo una entrevista de la psiquiatra española Marian Rojas Estapé, y cuando dijo la siguiente frase “comprender es aliviar”, me quedé sintiendo el significado para mí de esas tres palabras.

Se me movieron un montón de pensamientos y sentimientos. Se me vinieron a la mente muchos de esos momentos de dolor que me ha tocado atravesar. Me felicité, por un lado, por aceptar lo importante de encontrarme con coraje a mí misma, de procesar cada duelo en cada experiencia muy diferente una de la otra. Trabajé mi parte interna emocional, y no la evadí, necesitaba y quería encontrar paz en mi corazón y entender para qué me pasaba cada situación vivida. Aunque haya dolido en su momento, conocer y comprender esas experiencias difíciles por las que he pasado, me tocaba procesar ese trabajo emocional, donde elegí enfrentarme a mí misma y tomar decisiones radicales en algunos casos.

¿Cuál duelo ha dolido más?, no podría decirlo ahora que el tiempo ha pasado. Ya quedaron como parte de mi existencia y mis aprendizajes. Muerte de un hijo, secuestro, traición de alguien muy cercano, pérdidas de embarazos, dejar ir a alguien por amor, elegir quién suma y quién resta en mi vida para separarme de ellos, etc. ¿Hay algún duelo al que no me he enfrentado de las experiencias vividas? Definitivamente, no. En todo ese período de muchas experiencias seguidas, si algo me quedó claro, como descubrió y expresó Louise Hay, es que “cuando la voz no expresa, el cuerpo expresa”. Aprendí que hay que prepararse, aprender de todas las experiencias por las que el destino le toca a uno la puerta para vivirlas. Todo obra para bien y todo pasa como tiene que pasar. Hasta la muerte, que es lo único seguro que tenemos al nacer, llega en el lugar, el día y la hora exacta, nunca tiene ningún tipo de atraso y, por eso, la última etapa del duelo es la aceptación.

Tener buenos y alegres recuerdos en nuestra vida llena el corazón de amor. Cuando alguien se va de nuestro lado, ya sea física o emocionalmente hablando, lo maravilloso para fortalecernos y sentir amor, son esos recuerdos de linda emoción que tenemos con esas personas. No para aferrarnos al que ya no está con nosotros, ni para culpar o señalar a alguien más por nuestro posible dolor no enfrentarnos a nuestros sentimientos, si no que, para aprender que mi voz interior es lo suficientemente segura y fuerte para apoyarme y no para culparme y hundirme, pero aprender a conocerme, a amarme, a validarme y a saber que la única persona que siempre estará para uno desde el momento de nacer, es uno mismo.

Evadir los sentimientos no es sano. Evitar enfrentarse a uno mismo es grave para el cuerpo. Vivir disfrazando una culpa que envuelve al corazón constantemente de tristeza es mantenerse enfermo. Como dice Robin Sharma en su libro Héroes de cada día: “Una de las principales razones por las que las personas son infelices, improductivas, tienen malas relaciones, mala salud y vidas difíciles es que reprimen y niegan los sentimientos difíciles y fingen ser felices todo el tiempo”.

En conclusión, conocer y compartir con personas y sus experiencias sin juicio alguno, lo hace a uno un mejor ser humano cuando la comunicación va en la misma frecuencia y, en vez de evadir, se enfrenta a la verdad de cada quien y se sigue adelante, porque al fin y al cabo, cada quien sabe lo que sintió y vivió en su momento, y eso nunca se puede borrar en la historia de cada quien.-

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