La vida se trata de momentos


Mayra Gabriel



Hace unos días, oí en una charla esta frase: “la vida se trata de momentos”, y rápido la anoté, pues vi un título para uno de mis escritos y pensé en poder desarrollarlo con alguno que otro pensamiento o experiencia que la vida me ha regalado en esta grandiosa existencia.

Cuando empecé a reflexionar, a sentir qué podía compartirle, rápido se me vino a la cabeza el libro que leí allá por enero del 2004 de Eckhart Tolle “El poder del ahora”. Un libro que califiqué como buenísimo y profundo. Lo revisé y me di cuenta de todo lo que había subrayado y anotado en él. Le cuento que tengo la costumbre de calificar cada libro que leo para poder recomendarlo o no. No me gusta recomendar nada que no haya leído o que realmente no conozca. Es tremenda la información que está plasmada en esa obra. Hoy, 18 años después de haberlo leído y releído, me siento superorgullosa de saber que mucho de lo que aprendí en esta lectura, lo aplico y vivo conscientemente, en mi interesante y aventurera vida.

Para mí, ese libro y la información de vida que comparte Eckhart Tolle, como escribe en estas líneas que le comparto, es una gran lección para el día a día: “Empiezas por darte cuenta de que tu conciencia raras veces está verdaderamente en el ahora. Pero saber que no estás presente ya es un gran éxito: ese saber es presencia, aunque al principio sólo dure unos segundos de reloj antes de volver a perderla. A continuación, con creciente frecuencia, eliges enfocar la conciencia en el momento presente más que en el pasado o en el futuro, y al darte cuenta de que has perdido el ahora, eres capaz de permanecer en él no sólo un par de segundos, sino períodos más largos, tal como se perciben desde la perspectiva externa del tiempo del reloj. Así, antes de establecerte firmemente en el estado de presencia, es decir, antes de poder ser plenamente consciente, pasas un tiempo yendo y viniendo entre la conciencia y la inconsciencia, entre el estado de presencia y el estado de identificación con la mente”.

La vida, o mejor dicho mi vida, pues realmente solo de la mía puedo hablar, ha sido, metafóricamente, una gran montaña rusa llena de desafíos, llena de experiencias, llena de momentos de alegrías y tristezas, llena de retos por cumplir, llena de ilusiones por vivir, pero al final . . . mi viaje está siendo el que solamente yo he elegido vivir. Nadie, y lo sostengo, nadie puede vivir mi vida como yo la quiero vivir, y mucho menos, elegir sobre ella. Me podrán llamar rebelde, me podrán decir controladora, sabionda, lo que sea, pero lo que sí sé es que soy fiel a mí misma y vivo mi presente a mi manera. Si dejo pasar sin procesar y aprender de esas oportunidades de crecimiento, que la vida me tiene preparadas, de seguro se repetirán hasta que aprenda. Nada pasa por casualidad, todo pasa como tiene que pasar. Vivir dormida, vivir muerta en vida, vivir deseando o anhelando a alguien o algo, vivir de manera inconsciente, ¿será realmente vivir?

Es cierto, aprender a vivir en el presente cuesta bastante, pues primero hay que aprender a estar consciente y conectarse al ahora, al presente. Como aprendí “si no controlas tus pensamientos, tus pensamientos te controlan a ti”, y qué gran verdad, pues identificar, observar y parar cuando los pensamientos me transportan a quién sabe donde, me pierdo de vivir el presente. Me pierdo de poder expresarme libremente pues no estoy conectada de forma consciente conmigo misma. Podría decirle que mi camino de aprender y estar consciente en mi presente, lo vivo ahora. Me costó mucho aprendizaje, pero al conectarme conmigo misma, observarme, y sentir el presente, todo cambia. La y lo invito a ser un ser humano que inspire gozo, amor, alegría y paz, y a expresarse libremente de forma coherente para poder vivir cada momento, y así dar el ejemplo de que sí se puede inspirar a ser la viva y verdadera naturaleza de su propio ser y de no dudar quién es usted.-

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