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Cuando la voz no expresa, el cuerpo expresa

En los últimos meses, he sabido de muchos amigos a quienes les han detectado tumores o quistes , etc. (inquilinos no deseados, como les llamo yo,) en su cuerpo.



Louise L. Hay, autora del libro Sana tu Cuerpo, una mujer espectacular que escribe pensamientos para el corazón y el alma, con una sabiduría que nos enseña a conectarnos con nuestro centro y a potenciar nuestra comprensión de la vida, abriendo conciencia a nuevas ideas y formas de pensar, ha investigado los problemas físicos y sus probables causas mentales. Es una persona que aprendió a liberarse de viejos resentimientos, eliminó sus creencias negativas y practicó el perdón; empezó a amarse y cuidarse, combinado con una buena dieta dirigida y, por supuesto, teniendo una relación directa y constante con Dios, así se sanó de un cáncer.

Ella es alguien de quien aprendí que, cuando la voz no expresa, el cuerpo expresa. Y ¿qué, quiere decir esto? Que cuando tenemos que enfrentarnos con emociones o sentimientos tales como la rabia, enfado, temor, miedo, desesperanza, falta de comprensión de uno mismo, rencor, falta de perdón, amargura, tristezas, depresión y, que, en vez de expresarlos, nos los tragamos, se nos van acumulando en el cuerpo y normalmente se manifiestan en forma de malestar (enfermedad), o de algún tipo de disfunción del organismo.

¿Qué pasa cuando nos reprimimos lo que estamos pensando o sintiendo, por miedo a tomar una decisión en busca de nuestra libertad y felicidad y poder avanzar en la vida? En algunos casos, las creencias negativas y obsoletas nos impiden llegar a la posibilidad de pasar de la oscuridad a la luz y la plenitud.

Esa falta de expresión, ese solo pensar y pensar, sentir y sentir, evadiendo las complejidades de la vida, no nos dejan ser libres, auténticos y honestos con nosotros mismos. Tenemos que tener claro que cuando cambiamos nuestra manera de pensar, también cambia nuestra vida. Lo que creemos se convierte en realidad, y cuanto más confiamos en la vida, más nos apoya.

Dejemos de estar estancados en esas creencias que nos impiden ser auténticos. Dejemos atrás todo aquello que nos mantiene así. Empecemos a vivir el presente tomando conciencia del aquí y el ahora, para poder estar más llenos con ese plan perfecto de aprendizaje por este paso de la vida terrenal, que Dios tiene para cada uno de nosotros. Por cierto, recomiendo muchísimo el libro “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, es increíble.

Démonos la oportunidad de tener solo pensamientos positivos, consoladores, agradables, amorosos, amistosos, sabios y, sobre todo, tener momentos en silencio para poder oír esa voz interior que nos permite conocer mejor nuestros planes, ya que, nuestro cuerpo es un vivo reflejo de nuestros pensamientos y creencias internas. Además, de saber que es el templo del Espíritu Santo y, por lo mismo, hay que cuidarlo con excelencia.




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