Una gran dama trascendió

Una gran dama regresó a la Casa Celestial. Una gran hija se reencontró con sus papás y hermanos. Por cierto, la última de la familia Girón Martínez.


Una maravillosa madre y abuela abrazó a su hijo Nelson y a su nieto Giancarlo. El encuentro con mi papá y todos esos amigos que ya se le habían adelantado, llegaron a darle la bienvenida para recibirla y honrarla como ella se merece. Mami, gracias por habernos esperado y permitido compartir con usted estos últimos días, desde el 10 de mayo, que pudimos lograr entrar donde llevaba desde el 5 de abril luchando por respirar bien.


Gracias por esperarnos a Sheila y a mí. Gracias por dejarse consentir de la manera tan maravillosa como lo hizo. Gracias por haber querido llamar y ver a todos los que llamaban y querían saludarla. Qué gran regalo para todos. Gracias por tanto ejemplo de sensibilidad y fortaleza que nos deja de herencia. Gracias por ese sentimiento de unión familiar que siempre nos inculcó.


Gracias por estar presente en los eventos importantes de mi vida. Gracias por habernos inculcado el deporte siempre, y por ser esa amorosa madre de grado que siempre nos acompañó. Hizo de sus cuatro hijos hombres y mujeres de bien, pero sobre todo con principios y valores que sembró en nosotros.

Me dio el gran regalo de la vida, pero más grande aún para mí, el de haberme permitido estar en sus últimos minutos en mis brazos. Pude ver sus ojos tan bellos que abrió y cerró varias veces hasta que quedaron sellados en la eternidad.


Gracias, mami, por TODO, por esas palabras que me dijo el día de mi cumpleaños cuando le pedí perdón por si en algo había fallado con usted, y lo que usted me contestó nunca me lo esperé: “Usted solo cosas buenas me dio”.


¡¡Gracias por todo, mami, me siento muy orgullosa de usted!! Hasta pronto, y le deseo el mejor de los viajes, tuvo una excelente graduación de vida, llena de honores que sé, desde el cielo y super bien acompañada, está viendo.


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