¿Por cuál camino lo lleva la vida?

Mayra Gabriel


Llamé a una persona para felicitarla por su cumpleaños y, como yo soy de las que les gusta oír y hablar, pues estuvimos platicando un ratito. En nuestra conversación, salió esta reflexión que me gustó para extenderla y compartirla con usted, mi amigo lector de Jueves con Mayra, y que deseo le deje una pizca de inquietud para reflexionar en dónde está y hacia dónde quiere seguir para conocerse mejor y cuestionarse ¿por cuál camino lo lleva la vida?

Hice una analogía de la diferencia que existe entre una autopista en línea recta, donde todo es claridad y solo se sigue viendo el horizonte y lo largo del camino sin ninguna variante, y otra que puede ser de dos carriles, pero tiene hoyos, curvas, subidas y bajadas, carros que no respetan los carriles de velocidad y se puede decir: qué emoción o desesperación lleva el manejar en cada una de esas dos rutas. Realmente, ¿por cuál camino lo lleva la vida para conocerse mejor?, ¿será que lo que elegimos pensar en cada experiencia que nos toca vivir es para aprender y seguir adelante?

Tengo clarísimo, por las distintas y variadas experiencias por las que he pasado en mi vida, que entre más oportunidades de crecimiento tenga, y elija aprender de ellas, seré una mejor persona si siempre hago el bien acompañado de la verdad, compartiendo y aplicando lo aprendido en esos hoyos, curvas, subidas y bajadas, en el caminar de esta gran aventura de vida por la que estoy transitando. Hablar con la verdad siempre, sembrar semillas de amor y dar lo mejor de mí en cada momento sin esperar nada a cambio, ¿cuánto le podemos devolver a la vida compartiendo con excelencia todo lo que podamos? Me refiero a dar tiempo, a prestar nuestras manos para ayudar, dar oídos para oír, a poder platicar con quien necesita platicar, apoyar con dinero si así fuera, compartir el conocimiento o apoyar con conexiones para que se abran puertas, etc., pero lo más importante es nunca esperar nada a cambio y que el ego no esté presente.

Es cierto, no le deseo nada malo a nadie, he aprendido a bendecir, perdonar y dejar ir a aquellos que, de alguna forma, han sido parte interesante de mi vida, maestros de mi existencia diría yo. Muchos hacen o dicen cosas de forma inconsciente, y puede ser que algunos de forma consciente, pero que ya será cosa mía si me doy tiempo para reflexionar y darme cuenta dónde estoy y hacia dónde quiero ir. Cualquiera puede estar haciendo y haciendo cosas para lograr sacar a su semejante de su centro, pero depende de cada uno, del positivismo de sus pensamientos, del buen humor del diario vivir y su madurez emocional, en poder detectar qué está pasando y elegir tomar algunas decisiones para seguir con esa paz interna que es tan necesaria en cada ser humano. Además, de tener superclaro que, cuando una puerta se cierra, es porque otra se abre, grande y con mayores oportunidades.

Cuando usted pasa por algún hoyo o curva cerrada, puede elegir tener una actitud de molestia o, simplemente, saber que son cosas que están ocurriendo pero que van a pasar como todo en la vida, aprender de ellas, prepararse y seguir adelante. ¿Vale la pena quedarse repite y repite lo mismo si lo que pasó ya no se puede cambiar? Siga adelante, aprenda de lo que pasó y logre llegar al punto de entender qué pasó y para qué paso lo que pasó, elija cambiar lo que se pueda, y así prepararse por si algo parecido volviera a sucederle. La vida es muy interesante, muy variada, pero depende de los pensamientos de cada quien, cómo la quiere pasar y cuánto tiempo quiere quedarse en lo mismo. La cocina tiene su tiempo de cocción. Las etapas del duelo, bien procesadas, llevan su tiempo para llegar a la aceptación. A los frutos no los podemos hacer madurar a la fuerza. Todo pasa como tiene que pasar y lleva su tiempo de maduración si así lo elegimos llevar, o nos quedamos de queja en queja el resto del tiempo, sin aprender el famoso para qué y sin poder seguir adelante con más experiencias y aprendizajes de la vida. -

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